viernes, 27 de agosto de 2010

Equipo de fútbol de Tíjola en los años 60

Recuerdo un santo varón
largo como noche oscura
apoyado en un bastón
desde el suelo a la cintura.

De joven apuesto mozo
de familia principal
y se apellidaba Pozo
(en Tíjola muy normal).

Dicen que este reverendo
por su condición humana
no respetaba el atuendo
de casulla y de sotana.

Un sermón por la mañana
comilona a mediodía
y una hembra calentaba
su colchón cuando dormía.

Le endosaron descendencia
lo que no fue impedimento,
ni legal ni de conciencia
para cualquier sacramento.

El cura tenía un sobrino
bastante enamoradizo
no se si abusó del vino
cuando hizo lo que hizo..

Estaba en Serón casado
mas de esto no estoy muy fijo
si la mujer del penado
vivía en el pueblo o en cortijo

Penado le llamo ahora
por lo que vendría después
de aquella maldita hora
del Polvorín seronés.

Cómo llega un matrimonio
a pesar de sus promesas
a cambiar su patrimonio
por pasiones inconfesas.

Y para centrar la Historia
que nos trajo la tragedia
echo mano a mi memoria
(sin rastro en la enciclopedia).

Dicen de aquella mujer
más guapa que el sol radiante
no mereció fenecer
a tres metros del volante
de aquel camión Pegaso
de su esposo camionero.
(matrimonio en el fracaso
tiempo ha sin un te quiero).

Con ella un carácter bronco
porque estaba enamorado
de una dama del Reconco
cuyo nombre he olvidado.

Y pasaron la Estación,
la tragedia se palpaba
pidiendo una explicación
que su marido no daba.

A la altura la caseta
de Peones Camineros
se paró en una cuneta
hoy con pinos piñoneros.

Más ignominia no cabe
en una escena sangrienta
con una especie de llave
allí mató a su parienta.

Eran los años cincuenta
y jamás causó en Serón
una noticia cruenta
tal rechazo y conmoción.

Parricida detenido
y en la prisión ingresado
dicen que muy arrepentido
un día amaneció colgado.

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