lunes, 2 de agosto de 2010


¿Cuándo termina la esperanza
si finalmente lo que uno espera,
el día menos pensado se alcanza
y de nuevo la inquietud nos desespera?

Día tras día: Papa, una bicicleta
(después de mi caballo de cartón);
una vez conseguida la meta
a los cinco minutos, la desolación.

Esperaba un partido importante
al que llegaba como una fiera
¿y jalarme al defensa volante
recibiendo más palos que una estera?

Lo contentos que vivimos el Mundial
y la historia de Casillas-Carbonero
luego, de vuelta al mundo real,
continúa en el Gobierno Zapatero.

Solo nos queda un fin de semana
en paz con la familia armoniosa,
tras el Domingo, el Lunes por la mañana
y de nuevo se jodió la cosa, mariposa…

Menos mal que las Fiestas
están a la vuelta de la esquina.

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