martes, 19 de julio de 2011


En mi garganta a la tarde
la última palabra desmedida
mi túnica morada, solo arde
por la insidia consumida.

De noche la sombra alcanza
pesares bajo la tierra
funerales de esperanza
la destrucción de la guerra.

Por la mañana la luz
horca de un ciprés del huerto
¡Mira, bajo el cielo azul
yace en silencio un muerto!.

Olvídate hoy, oh muerte
relámpago de las prisas
y ante mis ojos la suerte
de ver florecer mil sonrisas.

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