sábado, 4 de julio de 2009

MI PADRE

(Fotos de mi padre con compañeros en Rusia)





Era hijo de minero y nunca pudo ir a la escuela; desde muy pequeño empezó a trabajar de peón en el campo.

El 21 de Julio de 1936, con 17 años, estaba trillando en las Eras del Cementerio con Emilio Cazorla que más tarde seria su cuñado. De pronto escucharon unas explosiones que venian del pueblo, les parecian cohetes, pero era raro porque en aquellas fechas no había nada que celebrar. Cuando volvieron al pueblo se enteraron que en el Cantillo se habia producido un tiroteo con resultado de muerte en la persona de Pedro Garrido, hecho que ocurrió en el local que hoy tiene el Pinche su bar de moda.

Mi padre no entendia nada de política, su preocupación era echar su jornal, porque mi abuela lo estaba esperando en el Molinillo, para que se lo diera.

En seguida empezaron los reclutamientos para la Guerra y mi padre no se habia planteado el asunto pues en esto no le iba ni le venia nada.

Pero los milicianos del pueblo empezaron a presionar a las familas que tenian hijos en edad para ir al frente y sobre todo a los hijos de los mineros, de esta forma mi abuela asustada le insistia a mi padre para que se fuera, pero él no quería.

Un día corrieron la voz por el pueblo que en la Plaza habia unos camiones preparados para cargarlos con voluntarios para ir a tomar Partaloa, mi abuela bajó a mi padre pegándole estacazos hasta subirlo en un camión.

El viaje lo compartió con dos amigos, que lo hicieron obligados por sus familias, igual que él.

Llegaron a Partaloa y pudieron presenciar en directo las atrocidades que cometieron vecinos de Serón en aquel pueblo.

De vuelta, se la habian abierto los ojos, habia visto la cara más fea de la Guerra, pues no se trató de ningún hecho en el Frente sino un acto de barbarie y muerte contra la población civil que no tenia ni calificación posible ni justificación alguna. Omito aquí detalles de lo que fueron testigos.

Con aquel incidente comprendió que no tenia más remedio que irse y así lo hizo con sus dos amigos, de los que no digo el nombre.

Se fueron voluntarios al Frete Republicano con la intención de pasarse al bando de Nacional en cuanto tuvieran ocasión. El asunto de Partoloa les hizo tomar partido y odiar toda palabra que sonara a República.

En el Frente separaron a uno de los tres y continuó con su amigo del Reconco. Estando por Huesca, en 1938, decidieron que era el momento de dar el paso hacia las lineas de Franco para incorporarse al Ejército Nacional.

En el camino, desconozco el motivo por el que se perdieron y tiraron cada uno para un lado.

Una noche mi padre se escondió en un gallinero y se comió unos huevos, pero uno estaba en mal estado y se puso malo, por la mañana fue descubierto por los dueños del corral que lo atendieron hasta que se fue encontrando mejor, pero llegó una patrulla de los Nacionales y no atendieron las explcaciones, de que estaba buscando sus lineas y se lo llevaron preso.

Su amigo si que consiguió incorporarse al Ejército Nacional y en privado le daré su nombre a quien me lo pida.

Tras pasar por varios campos de presos en Alfaro (La Rioja), San Sebastián y Santander, llegó el final de la Guerra y en un barco se los llevaron a un campo en Tetuán (África), donde los tenian rabiando de hambre.

Empezó la Guerra Mundial y pidieron voluntarios para alistarse en la División Azul y él lo hizo, fue asi que pudo salir y volver a Serón para ver a su familia y esperar el reclutamiento.

En el barco en el que cruzó el Estrecho solo pudo comer las peladuras de las patatas que robó en la cocina.

Al llegar a la Línea, me contaba que era verano después de medio día, soplaba un aire fuerte que le quemaba la cara y no habia nadie en la calle, iba muerto de hambre con un salvoconducto para subierse a un tren en dirección a Serón, cuando de pronto, arrastrado por el viento, vió lo que le parecia que era un billete de mil pesetas, corrió detrás de él hasta que lo pudo pisar y echarle el guante, después otro y así hasta cuatro veces. Se encontró cuatro mil pesetas, así que os podeis imaginar lo que suspiso para él ese dinero en el verano de 1940.

Llegó a Serón y sus relaciones con su madre eran distantes pues no habia olvidado el suceso de Partaloa.

Total, que llegó el momento de irse a Rusia.

En un primer momento fue asistente (supongo que mozo), del General don Agustín Muñoz Grandes (al que llamaban el Orejón), por el que llegó a sentir gran admiración y respeto, porque decia que era un "Señor", a parte, un padre para todos los soldados.

Pero un dia pidió dejar aquella cómoda posición e irse a la primera línea del Frente de Leningrado (San Petersburgo) y allí hizo toda la campaña.

Los periodos de permisos los pasaban en balnearios de las Republicas Bálticas.

Tuvieron que soportar codiciones extremas, con temperaturas de hasta 50º bajo cero.
Vió morir a muchos compañeros. Una noche la División Azul sufrió un ataque y casi fue borrada del mapa, él consiguió sobrevivir.

Nunca nos hablaba de las situaciones trágicas que vivió. Decía que en las trincheras enemigas ponian unos altavoces en los que Dolores Ibarruri (la Pasionaria), les llamaba a rendirse amenazándoles con terribles consecuencias si no lo hacian, los españoles hacían apuestas para ver quién seria capaz de cruzar hasta las trincheras rusas y desmantelar el altavoz. Mi padre lo consiguió en alguna ocasión.

Recibió la medalla al valor, que guardo en mi casa por el hecho que cuento a continuación.

Un dia de San José, estaba haciendo guardia con un compañero que era de Córdoba y se llamaba José, de pronto, este sacó la cabeza del agujero y se la volaron, tras comprobar que estaba muerto, se fué hacia el puesto de los francotiradores y lo voló.

Ese es el único hecho de guerra que le escuché contar que justificaba la medalla que guardaba con orgullo.

Cuando volvió a Serón, fue todo el pueblo a esperarlo a la Estación, autoridades, banda de música etc. El se bajó el tren por los Donatos y se fue a su casa. En los Sifones, por la casa de Víctor, se encontró a mi abuela que iba en una burra para la Estación y allí se volvieron a ver.

Los soldados que fueron a Rusia recibian una paga muy importante para la época por parte de Alemania.

El dinero de mi padre se lo mandaban a mis abuelos, por lo que pensaba que le esperaba al llegar una importante cantidad, per no fue así, no habia nada.

En España solo habia miseria y mi abuela utilizó el dinero para sus nietos que se vinieron de Barcelona para poder comer aquí y para socorrer a todo el que se lo pedía.

Así que fue otra descepción para mi padre por parte de su madre. No sé de qué forma lo superó porque siempre le tuvo un trato cariñoso a pesar de las cosas que habian pasado.

Pudo haber tenido un buen trabajo pero prefirió quedarse en Serón aceptando el puesto de Sereno, que compartió muchos años con Antonio el Molinero (padre de Pepe el Municipal).

6 comentarios:

Pepe Bermúdez dijo...

Lo dicho, esta es una historia de carne y hueso, de esperanzas y miserias, de entrega y valor; es una historia de verdad.

Mis felicitaciones

SERON (Almería) dijo...

Seronero, siempre me ha gustado todo lo que has escrito, tus poemas, historias de joven, etc... pero esta se lleva la palma, eso si es una historia vivida, además es como un libro que te cautiva y no quieres que termine.


Saludos.

seronero dijo...

Gracias amigos por vuestras palabras. Era un hombre muy valiente y buena persona.

Recuerdo que la cartas que mandaba a las familias de sus compañeros muertos en combate dándoles el pésame, se las escribía otro compañero.
Pero tenía mucha ilusión por aprender a leer y escribir y lo hizo.

Saludos.

corpus dijo...

hola seronero,
te felicito de corazon. leerte es un regalo,
un abrazo

Francisco dijo...

Admirable relato y retrato, pero sobre todo admirable el personaje. Como muchos que han desaparecido ya y a quienes no podemos mostrar, pues ya es tarde, la admiración y el cariño que han merecido. Desgraciadamente muchos se habrán ido quizás con un poco de amargura. ¡Qué verdad es aquello de que "ha llegado el día de las alabanzas"!

vicente dijo...

Eres genial, recuerdo a tu padre, y lo que le haciamso pasar, aunque tenia mas correa, que Antonio el molinero.

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