miércoles, 22 de julio de 2009

LA PLAZA DE SERÓN


Hay veces que mi pensamiento grato
se va por cualquier rincón profundo
de aquella Plaza, que en un arrebato
quedó como un huerto moribundo.

Y esa mano que a viva voz arranca
los árboles y ramas placenteras
es como un hacha, el arma blanca
que dio muerte a sus primaveras.

Desde el jardín de espeso arbolado
recuerdo que veía las palomas
y un macho con su alón pintado
se perdía por la altura de las lomas

La fuente que el agua derrama
enfangada en barro, su tierra viste
es el alma que del más allá me llama
porque no entendió su destino triste.

El espacio de alegría y retiro
en que alguien quiso dejar su nota
y la dejó moribunda en un suspiro
al chupar su belleza gota a gota

Un gran dolor en mi pecho guardo
cuando miro la Plaza tan vacía,
no veo una flor, ni una zarza, un cardo
solo el cemento tiene armonía.

Quién me hablará de aquel sonido
de un contrabajo... y los saxofones
antes que el Kiosco caiga en olvido
y lo machaquen las elecciones.

Ya no hay remedio, la plaza enferma
de esa avaricia que no halla cura
que deja al paso, la vida yerma
que deja a un pueblo sin su frescura.

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