lunes, 28 de diciembre de 2009

DON ALEJO EN EL CAMPO DE EXTERMINIO DE TURÓN



Vamos a ver, yo no me quejo
de la vida que Dios me ha dado,
comparándome con don Alejo
me considero un privilegiado.

Porque pasada la cincuentena
con algún que otro apretón
no tuve que cumplir condena
en un campo de concentración.

Los cuatro pelos de mi bigote
hoy despuntando raíces de blancura
no sufrieron como el sacerdote
¡sus huesos rotos bajo tortura!

Los milicianos con su dominio
en Baza, Purchena, Tíjola y Serón
se lo llevaron al campo de exterminio
en el pueblo granadino de Turón.

Aquel carácter duro y estrafalario
bajo el peso de su alma dolorida...,
¡el único alumno del Seminario
que del Campo de Turón salió con vida!.

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