sábado, 31 de marzo de 2012

PREGÓN DE LA SEMANA SANTA 2012 DE SERÓN POR MIGUEL RECHE SÁNCHEZ

SALUTACIONES

Reverendo Señor Cura Párroco

Respetables Autoridades

Ilustrísimos Presidentes y miembros de las Hermandades

Componentes de esta espléndida Asociación Musical "El Castillo"

A todos los aquií presentes interesados en esta convocatoria.



Me enucentro impresionado, sorprendido... ante este cuadro espectacular del altar mayor, las artísticas imágenes, la banda, el selecto auditorio...

La Asociación de Hermandades de Serón, a través de la Hermandad de la Cruz y de su presidenta me ofrecieron el honor de ser el pregonero en este año 2012. Me sentí feliz y agradecido de tener la oportunidad de hablar del Señor y precisamente a mis paisanos de Serón.

Pensando cómo estructurar el pregón, vacilé qué mensaje debería lanzar para que fuese provechoso en las meditaciones del gran Misterio que es soporte de nuestra religión.

Nuestros ilustres paisanos Paco Cánovas y Serafín Cano ya expusieron de forma poética la belleza de la Semana Santa popular y de forma científica los orígenes de las Hermandades.

Yo he decidido exponer tres ideas que sirvan de ejes para centrar nuestra inteligencia y nuestra imaginación en los grandes acontecimientos que vamos a celebrar:

1ª.- El pueblo de Serón es religioso

2ª.- La Semana Santa es la Pasión del Señor

3ª.- Todo termina en la Resurrección.



PRIMERA PARTE

Si un sociólogo vieniera a hacer una investigación de este pueblo, se plantaría en la Venta, a la entrada del poblado. Allí vería, frente a la casa de Moya y Margarita, un símbolo: La Cruz.

Símbolo extendido por Europa y el mundo entero. Está un poco oculta y deteriorada, pero allí está. Alguien tendría sus razones para colocarla en la entrada de la villa.

Antes de penetrar por las calles quiere conocer los alrededores. Se dirige a los Zoílos y encuentra una capilla adornada con flores y una discreta luz encendida por las noches. De allí pasa a la Estación: otra capilla con sus flores y su luz como en los Zoílos

Sigue avanzando y en Fuencaliente no es ya una capilla, es un templo parroquial. Lo mismo ocurre al otro lado del río, la iglesia del Angosto. Dos parroquias para atender a la población rural numerosa que habitaba a quellos parajes no hace mucho tiempo.

Escalando la sierra llega a la Loma, otra parroquia con su templo en medio de la sierra y algutinando al Marchal, el Cántaro, los Sapos, las Morcillas...

Deslizándose al este aparece la capilla de las Menas con su aguda aguja señalando al cielo.

Desciende, y en la falda de la sierra, entre las rocas, aparece la blanca ermita de la Virgen de la Cabeza.

Entrando al publo por el norte la ermita de San Marcos, que da alegría a ese pequeño valle y subsiste gracias al inerés y la constancia de la inolvidable Carmen la Reyes.

En la cumbre del pueblo se emplaza la ermita de la patrona, cuya techumbre está deteriorada y espera que sus hijos de Serón financien su restauración.

Desciende por la Umbría y llega a este emblemático, suntuoso y limpio templo, que tan cuidado lo tienen los feligreses y el cura.

Pero no queda ahí la investigación, sino que descubre hechos muy significativos: por ejemplo, un matrimonio inglés, por supuesto jubilados, fijó su residencia en una calle estrecha y empizada. Por razones que no vienen al caso, no les llegaba su pensión. Gastaron sus reservas y existencias. Estaban pasando auténtica necesidad. No tenían relación con nadie, pues hacía poco tiempo que habían llegado. No conocían el idioma. Eran tímidos. Una vecina descubrió el caso.Lo comunicó a las demás. En pocas horas se llenó la casa de pimientos, tomates, garbanzos, carne, leche... sin faltar, por supuesto, el jamón. El matrimonio quedó perplejo. No habían advertido que se encontraban en un pueblo cristiano.

También le informaron del éxito de la fiesta de la Espiga celebrada hace dos o tres años en la que se volcó todo el pueblo en homenaje as Jesús Sacramentado.

No puede pasar desapercibida la gran fiesta a la Patrona en el mes de agosto, una manifestación de amor y de cariño a la Virgen de los Remedios.

Este anillo de ermitas y templos que hemos descrito están dedicados Dios y a la oración. Los hechos citados y otros que por brevedad omito, responden a una cultura cristiana. No han surgido espontáneamente, no se improvisan. Yo, que suelo pasear por la plaza, siempre miro al cementerio y pienso: vosotros, hijos del pueblo, cuyos restos esperan la resurrección final, sois los que habeis sembrado esta semilla religiosa que ha construido este anillo de ermitas y templos desde donde se ha predicado el mensaje de Jesús y ha prendido en la inteligencia y el corazón de los seronenses.



SEGUNDA PARTE

El imaginativo investigador, examinado los datos reseñados, emite un juicio: ESTE PUEBLO ES RELIGIOSO.

El mayor elogio que se nos puede brindar. Religioso es tener relación con Dios. ¿Qué más puede desear el hombre que estar relacionado con Dios? ¿Hay algo mas grande, más beneficioso?

Y claro, como somos religiosos, la Hermandades, que guardan la esencia de la herencia recibida de nuestro antepasados, se ponen en marcha y organizan la Semana Santa.

Ya se nota esta noche, con la presencia de los nazarenos, el concierto, el pregón, se deciden y distribuyen competencias, animan a loa entusiastas, aumentan las entradas y salidas a la iglesia, con manteles, con flores, la colocación de los tronos... Se crea una tensión y empuje a la acción compartida en un proyecto que culminará el domingo de Resurrección.

Muchos se preguntan ¿pero esta movilización anual hacia dónde va?

A la evocación, a volver a vivir un hecho histórico real, que a la vez es el momento central de la humnaidad: LA ANGUSTIA, LA PASION, LA MUERTE Y LA RESURRECCION DE CRISTO.

Sucedió hace 21 siglos, pero para nosotros es actualidad porque los méritos de su pasión se nos aplican, particularmente ahora, cuando nos bautiza, cuando nos confesamos, cuando nos llega la muerte.

Por ello en Semana Santa nosotros, creyentes, no podemos ser sólo espectadores, sino protagonistas. Pensad en un grupo de personas que va al cine: proyectan una película, porgamos por caso "el coloso en llamas"; el fuego se extiende por todo el edificio , unos corren para un lado, otros para el lado contrario, se tiran por las ventanas, gritan, se mueren.

Es una tragedia, pero el grupo de espectadores sigue comiendo palomitas o pipas... eso no va con ellos. Lo que ocurre en la pantalla es algo ajeno a ellos. Sin embargo esta tragedia que se representa en la Semana Santa no es ajena a nosotros. Se trata nada más y nada menos que de la crucifixión de Nuestro Señor Jesucrito. El Nazareno, el que con su Pasión va a hacer posible que consigamos una eternidad feliz.

¿Y cómo podemos entrar en el protagonismo?

Primero: colaborando en los preparativos de la Hermandad, en el lavatorio de los pies, en el monumento... Con frecuencia dejamos que los trabajos los hagan otros y nos quedamos de observadores.

Segundo: Siguiendo y viviendo la extraordinaria liturgia que nos ofrece la Iglesia estos día:

El Domingo de Ramos recibiendo jubiloso y triunfal al Señor.

El Jueves Santo viviendo la misa como si estuviéramos acompañando al Señor y a los Apóstoles en la ültima Cena.

El Viernes Santo asistiendo y escuchando la lectura solemne de la Pasión.

El Sabado y el Domingo celebrando con alegría la Resurrección del Señor.

Además de los actos litúrgicos citados, vamos a sacar a la calle, con el esfuerzo de los costaleros, nuestras artíticas imágenes, para que mirándolas se muevan nuestro corazón, nuestros sentimientos y nuestra inteligencia.

Abrirá el paso la Hermandad de La Cruz con sus brillantes y coloridas túnicas.

Continuará la Hermandad del Padre Jesús, doblado por el peso de la cruz y el rostro ensangrentado por la corona de espinas.

El Santo Sepulcro y la Virgen de los Dolores, que impregnan el ambiente de solemnidad, gravedad y silencio. La Manolas ataviadas elegantemente con teja y mantilla.

San Juan, que con sus blancas túnicas ponen una nota de esperanza en los momentos crudos de la escenificación de la Pasión.

La procesión del Silencio, difícil de adjetivar. Es todo sentimiento. Las mujeres del pueblo acompañan a la Virgen en esa oscura y terrible noche del Viernes Santo. Soledad, dolor profundo... esperanza...

En el fondo de este despliegue de actividad, de ritos, de procesiones, está el hecho en el que anteriormente centrábamos pregón: La Pasión. ¿Y la Pasión qué es?: Conjugar la justicia y la misericordia divinas.

Justicia: Ante Dios no puede haber mal alguno. Todos tienen que estar limpios de pecado. Y el linaje humano está dañado por el pecado original, que es la tendencia al mal. ¿y quién no se ha dejado llevar alguna vez por la tendencia al mal?

Misericordia: Pero tenemos solución: aquí está Jesús de Nazaret, cuya imagen paseamos por nuestras calles, que es Dios y se ha revestido de naturaleza humana para ofrecerse a Dios Padre en sacrificio para que podamos vestirnos de un traje digno de estar ante Dios: el traje de la Gracia, que nos eleva a una dimensión por encima de la naturaleza humana, potencia nuestras facultades cognoscitivas para poder ver y convivir con Dios. Concluyendo: somos exonerados de la justicia divina y nos beneficiamos de su misericordia.



TERCERA PARTE

RESURRECCION: Al amanecer del domingo, el Seños ya no estaba en el sepulcro, las vendas arrinconadas en un espacio de la tumba, la pesada piedra desplazada de su lugar...

Los más fieles seguidores lo encuentran: las piadosas mujeres, María Magdalena, sus discípulos, San Juan, los discípulos de Emaús.... Y sobre todo su Madre ¡Qué momento de intensa emoción! ¿qué se dirían Madre e Hijo cuando cruzaron sus miradas? Imposible describir con palabras la emoción del momento.

Por ello los nazaremos y los costaleros lo expresais de forma tangible, comprensible y alegre, cuando el domingo por la mañana colocais la imagen del Resucitado frente a la de la Virgen, le cambiais a ésta el manto negro por otro blanco, con movimientos de las imágenes simulais un baile, sueña la música, a lo lejos suenan las campanas, nos estremece el estruendo de los cohetes, los rostros derrochan alegría.

Y aquí quiero hacer un inciso. Con frecuencia me encuentro por la calle mujeres y hombres que han padecido la muerte de una hija, de un hijo, del marido, de un hermano, de los padres... Noa saludamos, improvisan una melancólica sonrisa, pero los miro a los ojos y en lo profundo de ellos se ve tristeza, amargura, desilusión... Yo me quedo corto. Desearía decirles algo para suavizar sus tristezas, pero la calle no es el lugar más idóneo para hablar de cosas tan serias.

Mas hoy aprovecho esta tribuna para lanzarles un mesaje a los que está aquí y a los que no están, porque se lo vais a llevar vosotros: "Vuestro dolor, vuestro sufrimiento, la separación temporal no han desaparecido, los llevais con vosotros noche y día. Pero desde el momento de la Resurrección de Cristo, todas las criaturas el mundo están cantando un hermoso cántico, jamás oído: el cántico de la esperanza, el cántico de la vida eterna. Ha desaparecido el sinsentido de vuestro dolor y vuestra desesperación".

Vendrá un día en que igual que la Virgen se encontró con su hijo, tú también te vas a encontrar con tu hija, con tu hijo, con tu marido, con tus hermanos, con tus padres... Si no fuera así ¿qué sentido tendría la Pasión, qué sentido tendría la vida humana si no hay trascendencia? ¿por qué llamamos Salvador al Señor? ¿De qué nos salva?

Pensad que ha resucitado el Señor y una nueva vida irrumpe en las venas del mundo, en todas las tumbas de todos los lugares ha resonado la voz de la inmortalidad gozosa.

El Sepulcro está vacío, a la muerta se le ha roto la espada y en lo alto del mundo está plantada la bandera del triunfo de Dios. No hay viento que puedea arriarla. Ha vencido Cristo y con él el género humano.

Cristo ha resucitado. Cristo vive. Aleluya.

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