martes, 6 de abril de 2010


Amigos, quiero vivir
entorno a un jardín de flores
y al mundo poder decir
que me encantan sus colores
su aroma, dulce elixir.

Apio para la mistela
tomateras, clavellinas;
con el zarzal mi cautela,
tras las moras, las espinas,
lo aprendí cuando la escuela.

Que no venga ningún mal
y me condene a la cama;
un paseo en el adelfal
entre el cardo y la retama
en mi vida es primordial.

Antes de llegar a viejo
cogeré alegre un gambullo
de alfalfa para el conejo,
de las malvas un capullo
y un manojo de reviejo.

Entre las flores terrenas
que iluminan el jardín
al mirar las hierbabuenas
mi dicha no tiene fin,
¡adiós pesares y penas..!

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