jueves, 28 de abril de 2011

VERSOS PARA UNA TARDE ÉPICA DE TOROS. POR PACO CÁNOVAS











Esos tan fieros morlacos,
todo pitones sus cuerpos,
por fin su horma encontraron
en espadas seroneros.

“El Niño”, ducho en la lidia
con microbios muy pendejos,
dicta excelentes recetas
con el hierro y su manejo.

Viósele mostrar oficio
de maleta, bien experto
conocedor de la Plaza
y a las tablas siempre atento.

La sensación de la tarde,
eclipsando al mismo Febo
que se oculta tras las nubes,
fue sin duda “Seronero”.

Allí el horror y los óles,
acá pañuelos y miedo,
presa es la turba de angustia;
Goya eterniza el momento.

Mira perplejo el astado
el porte noble del diestro,
siguiendo sumiso el brazo
dueño y señor de los medios.

La envidia rondaba el coso
y hasta en el mismo laero:
“¡Hora en punto de la tarde!”
gritan desde el burladero.
-¿Es Lorca?
-¡No, el ganadero!






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