martes, 21 de junio de 2011


Con una faca no no, que de la herida
mi sangre como fuente generosa
inunde los contornos de la fosa
y flote mi ataúd a la deriva.

Con un disparo no, que por su eco
invierta los sentidos naturales
en miedos y recelos espectrales
al instante que el cañón déjeme seco.

Con un veneno no, que por el gusto
la lengua suela amarga de un zapato
potasio, matarratas, perclorato
mil veces el infarto por un susto.

Con unos versos no, que me deprime
la extrema rigidez de algún careto
soy un rebelde que no puede estarse quieto
ni bajo tierra con un caballón sublime.

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