sábado, 6 de junio de 2009


Bosque frondoso, Plaza de Abajo
Y tierra pelada, Plaza de Arriba
sobre el tejado de la Ermita altiva
de vez en cuando graznaba un grajo.

Dicen que un día, arrancó de cuajo
un terremoto, de la roca viva
con una fuerza tan destructiva
que hundió el Castillo de un solo tajo

Y nuestra iglesia en torre ascendente
donde palomas claras, serenas
volaban bajo el sol resplandeciente

Más allá los barrancos tremendos
sus veredas retorcidas de penas
entre olivos, higueras… y almendros.

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