miércoles, 24 de junio de 2009



En el campanario veo
mi vida en el aleteo
donde mi infancia reposa,
el rostro que el tiempo altera
y pasó de tal manera
que dejó mi piel rugosa.

Y mi tormento se agrava
mi paciencia que se acaba
al no controlar el vuelo
del palomo tras de un ligue
la zurita que persigue
por la corriente del cielo.

Esta añoranza agresiva
de mi mente depresiva
no me saca de la duda,
por qué mi calle desierta
no puedo decir que muerta
pero si decir que muda.

Y callejones sumisos
que van formando entrepisos
por debajo del Castillo
para encontrar personal
tal vez por la calle Real
tropieces con un chiquillo

Unos vecinos se fueron
otros porque ya murieron
total que en la Calle Alta
solo se escuchan los truenos
porque van quedando menos
¿es tanta gente que falta!

Y qué decir de la Umbría
la cuesta donde mi Tía
vivió Junto a Lola Plaza
en frente la tía Chuscarra
su Paquillo y su guitarra
al ladito de la hormaza

Mi mirada entristecida
va por la Plaza perdida
sin entender el suceso
¡qué estampa desoladora
al pasar la excavadora
nos la metieron con queso!

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