miércoles, 13 de octubre de 2010

Las dos mujeres con pañuelo en la cabeza, a la izquierda mi tía-abuela Emilia, a la derecha mi abuela Ramona, madre de mi padre.

Estoy cansado de viajar por el Olvido;
quién lo diría, siempre fue para mí más atractivo
el recuerdo que el momento presente
mas con la honda preocupación
de que no me joda el día.

Hace un tiempo, visité la Distancia;
cuatro imágenes de mí mismo
por aquí y por allá
perseguido por mi propia sombra.
Podía asegurar que vi un niño
sobre un triciclo y en su manillar tallada
la cabeza de un pato de madera;
pero de esto no estoy seguro.

Poco después alcanzaba la esquina de la Ausencia;
no había nadie
y sentí ganas de entablar conversación
con los portales cerrados a cal y canto.

De pronto, un letrero en la pared
me avisó de la llegada
al pié del callejón de las Emociones;
en el cielo, luna y estrellas multicolores
despejaron mi mente
con las imágenes de siempre:
Un perro persiguiendo a un gato,
las cajoneras cotidianas de una burra
y una mujer rociando la calle
con el agua de una zafa,
seguramente momentos después
de haberla utilizado
en el lustre de las orejas familiares…

2 comentarios:

Francisco dijo...

Sólo conozcco, de los paisanos, al Bono, el Boticario y Juan el del Marchal (matarife); amén de don Francisco.

seronero dijo...

Yo identifico a Epifanio Tocina, despareciendo a la izquierda, a la derecha de mi abuela una señora gruesa que es la suegra de Pepito Maginés, el Cebolla tocándose la nariz, junto a él el suegro de mi primo Antonio el Carpintero, el chiquillo, hijo del Cebolla y Enrique Maqueque a la derecha de espaldas; a Juanillo del Marchal no lo veo

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