jueves, 24 de mayo de 2012


Mi queridísimo Pepe el Chavo:

Hijo de aquel Pepe, el genuino, el auténtico, el que ayer me conmovió el alma ver su nicho en el cementerio, cosa que a pesar de mis muchas visitas por esos pagos, no había tenido ocasión todavía.

Ya le dije un día a estos porreros que a partir de los panfletos se habían terminado los paños calientes. (Eso está escrito en el blog textualmente).

Pueden seguir con las llamadas telefónícas amenazantes llamándome fascista hijo de puta; bien, todo eso está perfecto, pero yo voy a lo mío que es lo siguiente: sacar a relucir toda la mierda que tienen encima que es mucha.

Yo soy el hombre con más defectos del mundo, pero nunca he robado, no he entrado ni destrozado propiedad ajena; no he cogido un céntimo, contrato ni subvención pública; lo que tengo me lo he ganado con mis aciertos y fracasos; nunca he llamado a la puerta de un alcalde pidiendo favor alguno. Jamás he discriminado a nadie por su forma de pensar o creer, tampoco besé mujer alguna que no fuera cómplice de tal circunstancia. No fumo droga ni esnifo cocaína; tampoco trafico con esas sustancias, ni voy de putas con dinero público. (ni propio, aunque eso no sería de criticar)

Por tanto le digo a estos cuatro perroflautas (porque no son más) que para meterse conmigo o contigo, hay que estar más limpio que nosotros y precisamente no es el caso.

Ya di un toque de atención con una máquina vetusta con la que se imprimía antiguamente y aprovecho para hacer una advertencia, eso va a ser una hormiga al lado de otro asunto que estoy investigando y que contaré, cuando reciba la pertinente autorización de quien corresponda.

Y mientras tanto que sigan mandando silencio, recriminando opiniones, amenazando o tirando panfletos. 

Pepe como siempre te mando un beso allá donde habitas junto a los Manchegos: La Ramblilla.


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