viernes, 24 de abril de 2009

LA IMPRENTA












Recuerdo queridos míos, que para subir la imprenta
colocaron unos carriles en el callejón de Anita Parra
hecho que sucedió a mediados de los sesenta
y después invitó González con vino y con butifarra.

En aquella casa se puso a trabajar su sobrino Ramón
imprimiendo tarjetas de bodas y recordatorios de entierros.
allí tenia unas botas de fútbol pues le gustaba el balón
y en la solana una perra que había parido tres perros.

Años más tarde Ramón se fue más abajo de la Venta
y la casa de la calle Pósito Viejo se quedó en ruinas
los sobrinos de González tuvieron que ponerla en venta
por el peligro que su estado suponía para las casas vecinas.

Fue entonces que los nuevos propietarios tiraron
todo lo que fue la casa, incluso limpiaron el Legío
a continuación, una gran mole de cemento levantaron
ocasionando a nuestro casco urbano un daño impío.

Y no es que me oponga yo a que se construyan casas
pero me acuerdo bien que siendo todavía un chiquillo
la casa de la imprenta nunca puso a los seroneros tasas
a la hora de mirar desde la Calle Real nuestro Castillo.

Ahora que después de tanto tiempo me hice ya mayor
me pregunto por qué los que mandaban siendo socialistas
nos taparon a todos los seroneros nuestras bonitas vistas
o si acaso pensarban hacer en el pueblo un Nuevayor

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