viernes, 20 de noviembre de 2009

UN SUCESO DE LA GUERRA


Me contaba mi madre que cuando la Guerra
que hubo en España hace unos setenta años
dejaron a familias en el pueblo sin una perra
y algunas, nunca superaron aquellos daños

Tras el asesinato en la Loma de un tal Cabrera,
capataz en la compañía afincada en Menas
prohibieron a los vecinos aproximarse a la acera
de la familia del muerto sumida en penuria y penas.

Su mujer y sus hijos añadieron a la muerte
su propia condena de abandono y ostracismo
con la ayuda de un espíritu y carácter fuerte
hicieron frente a los ataques del vandalismo.

El hambre y la miseria invadió su entorno
bajo el terror impuesto por los milicianos,
pero los vecinos echaban harina en su horno
para compartir con ellos el pan como hermanos.

Si amigos, para qué contaros, fue terrible
escondidos y humillados como unos perros,
acosados por una espiral de violencia atribuible
a la envidia y el odio que anidaba en estos cerros.

Pasaron casi tres largos años de calamidades
y la luz, al final del túnel acabada la contienda;
las nuevas autoridades viendo sus necesidades
acordaron concederles la apertura de una tienda

Pero nada aminoró a esta familia sus desastres
porque no creáis que les abrieron un banco,
en el portal de la Canuta, en frente de los Sastres
les pusieron de negocio un mísero estanco.

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