domingo, 27 de marzo de 2011



Mi queridísima Ana, con este poema dedicado a Mangasverdes, complazco tu petición; espero que sea de tu agrado.


Se reía el historiador de gente antigua
camuflado en su plumaje de mal grajo
y su historia dulce Anita me averigua:
que se trata de carroña, un espantajo.

Solamente dos palabras, grajo herido
gran remedio para el mal de la altivez,
y hoy se arrastra por un foro fallecido
por las culpas de su boca como un pez.

Todo mierda su lengua de artillería
y en el zulo prende velas al diablo
por si acaso un hombre fuerte le daría
un saco paja en el pesebre de su establo.

Como un loco corro por mis callejones
ese espacio de cariño y de añoranza,
y los muertos claman desde los balcones
en su nombre unos poemas de venganza.

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