martes, 5 de junio de 2012

LAS BANDERAS Y LOS TUBOS


Queridísimas y queridísimos casados, solteros y viudos:

Ayer mañana, yendo para Huércal Overa me di cuenta que han vuelto a poner la bandera de España en Fines; por lo visto la habían quitado para lavarla y ya está de nuevo ondeando cara al viento de los talleres de mármol silenciosos.

Se nota que estamos en crisis, da la sensación que la han roído los ratones y  la miseria rondando a escasos centímetros del Escudo, cosa que no queda bien en un pueblo, del  que dicen tiene en verdad, 2.500 habitantes sin copia y pega.

(Éste dice que me tome las pastillas y que deje de meterme con el Alcalde; en lo primero le hago caso, en lo segundo me hago el sordo)

Luego en Huércal, por la salida del Hospital, nos encontramos otra en una rotonda; no voy a comparar su tamaño con un campo de fútbol, pero si como el área grande  y además, está lustrosa y entera como a mí me gustan. No se de qué partido es el alcalde, aunque por las dimensiones de los colores nacionales, seguro que es de Izquierda Unida.

Me habían dicho que fuera en ayunas para hacerme una resonancia magnética y como soy un enfermo obediente, muy a mi pesar así lo hice.

Una vez dentro del tubo y para matar el tiempo lo más rápido posible, contaba mentalmente vasos de cafés con leche. Cuando iba por 17.777, me avisó la enfermera de que había terminado. ¡Yo vi el cielo abierto! Pero entonces me suelta la paya, “en una hora no puedes tomar líquidos ni sólidos”. ¡mira que soy desgraciado!; tenía pensando saltar sobre la puerta de la cafetería más cercana y pedirme un desayuno económico, descafeinado con agua corriente del grifo y media tostada de algarrobas.

No se si habéis pasado alguna vez por el tubo de las resonancias; es un martirio. Mucho mejor es el Tubo de Zaragoza, éste, a pesar de vuestros malos pensamientos, lo pasé  manteniendo la verticalidad y juro que lo más inclinado que estuve, fue apoyado con el codo en la barra de un bar, mientras me tragaba unos morteros de Cariñena con  unas olivas gordales de Calatayud ¡qué tiempos aquellos!.

Luego en el Pilar, la ribera del Ebro poblada de retamales y de vez en cuando, una rata tamaño perro mediano. Eso si, hace tiempo, después no se si echarían raticida.

En Serón ya se que limpian las calles principales, aunque en los callejones es difícil llevar el control de culebras y ratones; en su derecho están los animalicos de ocupar el espacio dejado por las ánimas del purgatorio.

En Tíjola hay un gitano que lleva la máquina barredora, el año que viene lo llevan a Mónaco por si falla el coche de Jeison Vatom. (como al pasar por tu lado enganchen las escobillas un paquete de Camel vacío, es capaz de abrirte la cabeza; después de barrer la mierda sigue allí, tan solo un poquito más allá).

Bueno amigos, corto el rollo; no gastéis mucho ni os pongáis malos que luego tenéis que enclaustraros como yo, con el riesgo de ser devorados por las horas.

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