lunes, 24 de mayo de 2010

CARMEN LA SORIANA, POR ANTONIO JESUS FERNÁNDEZ SÁEZ

(imagen de la Virgen de los Remedios quemada en la Guerra Civil)

Cuando llegó Julio de 1936 Serón no fue ajeno a la oleada de odio y fanatismo que imperaba en la España del Frente Popular; se destrozaron las ermitas de la Virgen de la Cabeza, San Marcos y la Virgen de los Remedios, así como la Iglesia Parroquial, a la vez que fueron pacto de las llamas imágenes, ornamentos de culto, archivos parroquiales y municipales, y saqueados los objetos de valor.

Unos días antes, unos vecinos se llevaron la imagen de la Patrona, Nuestra Señora de los Remedios, a la casa de la Tía Virtudes “la Tropa” que estaba en el antiguo Callejón de las Cadenas, hoy Callejón de los Sastres, para salvarla de las atrocidades que por desgracia sucederían. Allí estuvo unos días a buen recaudo y los fieles iban a escondidas a venerar su imagen.

Pero claro, en un pueblo tan pequeño el secreto no se pudo guardar mucho tiempo y rápidamente la noticia del escondite llegó a los que tenia que llegar que se presentaron en este domicilio y tras atarla al aparejo de un burro fue arrastrada hasta la Plaza del Grano (del Ayuntamiento).

Una vez en la casa grande, la subieron al salón de actos y desde el balcón principal la tiraron abajo, pero ante la incredulidad de los desalmados, la imagen quedaba de pié. Repitieron la operación tres veces con el mismo resultado; tras el último intento, unos milicianos desesperados cogieron un hacha y la emprendieron a golpes diciendo, “ya verás como de esta no te levantas”, una vez destrozada le pegaron fuego junto a uno de los plataneros de la plaza, entre las burlas e improperios de los allí concentrados.

Hay que destacar que esta imagen, aparte de su significado religioso y su valor sentimental para la mayoría de los vecinos de Serón, era una magnífica talla de la escuela escultórica murciana de Salcillo, con lo que los autores dejaron retratada para la posteridad su altura intelectual y cultural, sin entrar en otras consideraciones, de tipo moral.

La noticia fue recibida con tristeza en el pueblo y poco a poco fue circulando de seronero en seronero, de un lugar a otro y fue así que en cuestión de días llegó a Granada.

Carmen “la Soriana”, que era natural de Serón, regentaba una pensión en la ciudad de la Alhambra, entre las calles de San Juan de Dios y gran Capitán. Su pensión era sitio de hospedaje para muchos seroneros que por cualquier motivo acudían a Granada. Seguramente uno de sus huéspedes le dio la mala noticia de la profanación y destrucción de la imagen de su querida Virgen de los Remedios.

Rápidamente se pone manos a la obra y contacta con el gran escultor Espinosa Cuadros y le encarga la construcción de una nueva imagen, dándole como modelo una fotografia de la patrona que guardaba en su casa con objeto que se ajustara lo máximo posible a la que había sido antes…

Inicia contacto con los vecinos del pueblo que van llegando a su fonda para recaudar los fondos necesarios.

Nada más terminar la Guerra, la imagen ya estaba concluida y se expuso durante un tiempo en los escaparates de los Almacenes La Paz, en el centro de Granada. Fue bendecida solemnemente en la Iglesia de San Juan de Dios con asistencia de los seronenses que vivían en Granada y los llegados del pueblo para tal evento.

Un día de primeros de Agosto de 1939, Pedro Cañas con su camión se desplazó a Granada a recogerla y cuando llegó de vuelta, a la altura de la Estación, todo el pueblo la esperaba; en un almacén la cambiaron a unas andas y en procesión desfilaron hacia su Ermita en un acontecimiento inolvidable para todos los que tuvieron la suerte de vivirlo.
Acompañando a la Virgen hicieron el viaje hasta Serón, Carmen “la Soriana”, su marido Rogelio, el escultor y un sacerdote de San Juan de Dios.

Carmen siguió viniendo a Serón cada 15 de Agosto para ver a la Virgen hasta el día de su muerte.

Creo que esta mujer merece un homenaje del pueblo de Serón y una placa que la recuerde en la puerta de la Ermita

¡VIVA LA VIRGEN DE LOS REMEDIOS!.

Seguidores