viernes, 21 de mayo de 2010

ELEGÍA, DE PACO CÁNOVAS

(foto de Gillman, obreros bombeando agua en la Jauca, 1893)

¿Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar
de Pulpí?
Los feraces regadíos,
¿sin agua van a quedar
del Negratín?

Lloran tristes nuestras fuentes
Sin su luna allá en el fondo
tremulante;
hay amargura en las gentes,
hay pesar en lo más hondo
de su cante.

¿Dónde están los altos chopos,
dónde está el taral del rio
Bolonor?
¿Dónde sus cañas con jopos,
firmes lanceros, bravíos,
del señor?

En el Jueves reluciente
adornaban los tarales
nuestra Umbría;
¡cómo admiraba la gente
los artísticos altares
de ese día!

¿Dó la ninfa remansada
sesteando so el canal
de la Arquilla?
Rastro llevó, resbalada
en su duro pedernal,
mi rodilla.

Voy tras sueños ya soñados
en las noches de veranos
juveniles;
tras perfumes ya olvidados
entre troncos en Los Canos
infantiles.

Y esta historia, repetida
en las hojas de la prosa
y en la lira,
deja el alma compungida,
recordando el alba hermosa
de mi vida.

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