jueves, 6 de mayo de 2010

COPLAS A LA MUERTE DE MI HERMANO, POR PACO CÁNOVAS


En vísperas de la Misa que ofreceremos por mi hermano Antonio en la tarde del próximo sábado y por sugerencia del amigo Seronero, escribo estas líneas; alguna de las pinceladas es humorística, pues de amargor y de dulzor se hizo su vida
Era el mayor de 5 hermanos y por ello cargó siempre con el peso de la colaboración en las faenas.
Marchamos a la vez en 1954 a Almería a estudiar: él a la Escuela de Formación Profesional donde aprendió el oficio que desempeñó posteriormente en la industria metalúrgica en Valencia.
Se casó con Mari Carmen y tienen un hijo, Antonio.
Era un enamorado de su pueblo y de sus gentes, a las que buscaba en toda ocasión: en Valencia y en sus visitas al pueblo.
Tuvo, como todos, sus virtudes y también sus defectos (no repitamos aquello de san Juan, 8, 7)
Reposa en el Cementerio, junto a nuestros antepasados. Descanse en paz.

He venido a estas exequias
convocado por tu amor,
pobre hermano,
como ibas tu a las acequias
despuntando ya el calor
del verano.

Dura fue tu juventud:
Jórvila, el Pago, la Vega,
Las Lomillas;
tras el abuelo Juan Cruz
que por todo te reniega
y te chilla.

Buscas a Dios en Bacares
cuando a tu madre acompañas,
tan piadosa;
te ocultas entre atochares
buscando en estas montañas
a otra diosa.

Diego Pérez, las Alsinas
nos sacaron de Serón,
de su Umbría;
al destierro tu caminas,
sin afectos ni ilusión,
a Almería.

En Valencia hallas Amparo
de la Virgen, los paisanos,
tu Carmela;
la Basílica es el faro
y el afecto como hermanos
te consuela.

Compartiste generoso
pena, alegría, fatiga,
matrimonio.
Y es Serón postrer reposo;
y es de Mari patria amiga,
y de Antonio.

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