martes, 18 de mayo de 2010


Mi callejón agoniza
vive ya sin aliciente.
Oh triste soledad mía
me matas me desesperas
dame algo que me anime
un chascarrillo certero
una ráfaga de cuentos
un comentario siniestro
de una muerte que me inspire
los entierros de otro tiempo.
Dame vida sin olvido
que no se apaguen los ecos
de la sonrisa de un niño
ni de una traca de besos
una historia irrepetible
la de aquel abuelo ciego
de la mina irreverente
y viejas de luto y duelo.

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