lunes, 5 de septiembre de 2011

EL BAR NUEVO DE LA PLAZA


Desde un tiempo a esta parte, los mandameses que tienen al pueblo en su mano, se han empeñado en trasladarnos arquitectónica y urbanísticamente al siglo treinta y dos.
Después del crimen de la Plaza y las estocadas sangrantes del muro, ahora le ha tocado al bar.
No digo que el local sea feo, digo que es un desacierto visto desde cualquier ángulo. Una jaula de cristal, una pecera, como ya lo llaman en el pueblo.
Han despreciado la ocasión de mirar hacia arriba, ver lo que hay y haber obrado en consecuencia.
Pero aquí no cuenta nadie, solo ellos y sus caprichos, la gente la utilizan para que los voten y si no hay suficientes, se los traen de fuera.
Para los que no se han enterado todavía les diré que este es un pueblo con historia, con un estilo urbano singular que viene de ochocientos años atrás y eso debe tenerse en cuenta en cada paso que se de.
Los experimentos los hace uno en su casa con gaseosa o wiski, pero las cosas que afectan a todos hay que ser más humilde y demandar opiniones.

Luego se les llena la boca hablando de sostenibilidad, biodiversidad etc y hacen un local, decorativamente hablando, similar a la cantina de un Boing 707.

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