martes, 5 de mayo de 2009

HISTORIAS DEL SEMINARIO










Paco me había dejado en el tintero
a mi compañero Antonio Rodríguez Sola
que hoy tiene su negocio de zapatero
en la tienda de González y su sobrina Lola.

Y sin ánimo de ofender a mi amigo
voy a contar lo que sucedió en el Seminario
una noche. Del caso soy fiel testigo
quiero que se refleje en el anecdotario.

Avanzado ya el silencio de la madrugada
fue interrumpido por un estruendo de cristales
la paz del descanso se vio sobresaltada
y nos despertamos al instante todos los zagales.

Temiendo que se tratara de unos ladrones
permanecimos en la cama vigilantes y asustados
se salían del pecho nuestros corazones
algunos calzoncillos amanecieron cagados

Al fin sonó la campana para levantarnos
comentábamos nerviosos lo sucedido
ese estruendo en la noche que llegó a desvelarnos
si se trató del asalto de algún bandido.

Al llegar al comedor para el desayuno
los curas nos dieron cuenta de aquellos hechos
no os preocupeis, no ha sido obra de ningún tuno
que nos tuviera en el ojo de sus acechos.

Resulta que Antonio Rodríguez, de Serón
soñaba con liberarse del enclaustramiento
y siendo tan grande aquella ilusión
inconsciente, puso sus ansias en movimiento

Estando dormido, se levanto de la cama
fue abriendo puertas y recorriendo pasillos
no llevaba zapatillas, solo el pijama
las manos estiradas cual ciego los bastoncillos

Descendió de una planta a otra hasta la portería
a empujones quiso abrir la puerta principal
pero al tener buenos cerrojos se resistía
y la emprendió a puñetazos con el cristal

Hizo estallar la cristalera en mil astillas
acudieron los guardias de la Prisión Provincial
y vieron los vidrios clavados como cuchillas
manos y brazos le atravesaron como un puñal.

Los policías avisaron a los curas y las monjas
que ante aquel panorama se pusieron en acción
le lavaron las heridas con unas gasas y esponjas
y lo liaron de vendas como a Tutankamón.

Al sentir los primeros cortes se despertó
sorprendido al ver su cuerpo ensangrentado
no sabía cómo hasta allí había llegado
qué había pasado, tan solo les preguntó.

Yo había escuchado hablar del sonambulismo
de los sueños sin control de la mente humana
y los pude experimentar a mi lado mismo
pues a Antonio lo veía cada mañana.

Amigo mío cuando leas esta historia
deseo de corazón que nuestra amistad no rompa
un suceso de la infancia que quedó en mi memoria
...espero acompañarte en la Banda con mi trompa.


3 comentarios:

Pepe Bermúdez dijo...

Seronero, estas muy propio con tu trompa.
Entonces ¿Antonio era sonambulo, o le dió la ventarea?, es lo único que no me ha quedado claro.

un saludo

Pepe Bermúdez dijo...

estas muy propio con tu trompa.
Lo único que no me ha quedado claro, es que si antonio estaba sonambulo, o le dió la vena de irse.

Un abrazo

seronero dijo...

El hecho es verídico, un caso de sonambulismo que bien podia figurar en los libros que tratan este fenómeno.

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