sábado, 16 de mayo de 2009

LA CASA PARROQUIAL


Amigos míos, pronto van a derribar
una casa de Serón con mucha historia
sus escombros pasarán a mejor gloria
pues una nueva construirán en su lugar.

Fue residencia de los diferentes curas
que ejercieron en el pueblo el ministerio
entre las pesadas rejas de aquel presbiterio
en unos años de grandes amarguras.

Su antiguo dueño fue Miguel Miralles
víctima en Higueral de un asesinato vil
durante aquel enfrentamiento incivil
que manchó de sangre nuestras calles.

En aquellos días habitaban la vivienda
sus parientes Carmen y Pepe el Roco
éste, huido a Madrid al considerarse foco
de las iras irracionales de la contienda.

Carmen quedó con sus hijos pequeños
justo en frente de la Iglesia prisión
en una calle que era centro de atención
de la que los milicianos se hicieron dueños.

Un día la mujer recibió una petición,
ocultar a Leo y Jaime Martínez Masegosa
pues se les había complicado la cosa
y necesitaban refugio para la ocasión.

A pesar de la estrecha vigilancia
Carmen dejó entornada la puerta trasera,
la que hoy se corresponde con la cochera,
burlando la guardia con descaro y arrogancia.

Fue así que los fugitivos tuvieron amparo
para proceder posteriormente a la fuga
pues a nadie le cabía la menor duda
su cabeza sería diana de algún disparo.

Al terminar esa Guerra vergonzosa y fea
la viuda de Miguel, Muerto en Higueral
hizo a la Iglesia su heredera principal
con la figura de don Alejo como albacea.

Fue así que a partir de aquel momento
se convirtió la casa en el cobijo del clero
acompañado del canto del colorín y el jilguero
que mantuvieron alegre el alojamiento.

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